12. abril 2026
Lo había leído miles de veces: la felicidad hay que buscarla en nuestro interior.
Pero no lo había vivido hasta hace relativamente poco.
Y la diferencia es enorme. Porque una cosa es entenderlo con la cabeza…
y otra muy distinta sentirlo de verdad.
Darme cuenta de esto me hizo pensar en algo que decía Blaise Pascal:
Que muchos de los problemas del mundo se solucionarían
si las personas supiéramos estar media hora a solas, en silencio.
Suena exagerado… pero cada vez me lo parece menos.
Porque no sabemos parar.
No sabemos estar.
No sabemos escucharnos.
Y así es difícil encontrarse con nada… y menos con la felicidad.
Como te digo, yo he tardado muchos años en entenderlo.
Y, sobre todo, en empezar a vivirlo.
¿Y tú… qué opinas?