Presentación Personal
Hacer bondad
Me llamo Mariano, tengo 70 años y soy de Murcia. Siempre me ha gustado la cultura en un sentido amplio, casi diría que vital: los libros, la música, la pintura… esas cosas que no solo entretienen, sino que te acompañan y, en ocasiones, te salvan. Pero no todo en mi vida ha sido contemplativo ni ordenado; también he tenido muchos otros intereses, algunas etapas más intensas y, siendo honesto, no siempre bien llevadas.
Durante muchos años —demasiados, seguramente— llevé una vida poco sana. Sin entrar en detalles digamos que no era precisamente un ejemplo de equilibrio ni de cuidado personal. Como tantas veces ocurre, uno piensa que el cuerpo aguanta todo… hasta que deja de hacerlo.
A los 65 años, la realidad me puso en mi sitio. Tuve que someterme a una operación importante de corazón: tres bypasses y una válvula. Dicho así suena técnico, casi frío, pero lo cierto es que fue un punto de inflexión absoluto. De esos momentos en los que uno no solo pasa por un quirófano, sino que también atraviesa, sin darse cuenta, una especie de frontera interior.
A partir de ahí cambió todo.
En Cataluña tienen una expresión que me gusta mucho: hacer bondad. Es sencilla, casi humilde, pero encierra una filosofía profunda. Hacer bondad es, en el fondo, tratarse bien. Es no fumar, no beber, comer con cabeza, moverse, descansar, y —quizá lo más importante— ordenar la vida con cierta intención.
Pero hay algo más que me acompaña en este proceso, algo que viene de mucho antes.
En mi juventud inventamos un término —medio en broma, medio en serio—: celemetría. Era nuestra forma de referirnos a hacer las cosas como es debido, con cierto criterio, con sentido común, con un punto de elegancia incluso. No era una ciencia, ni mucho menos, pero sí una especie de brújula informal para orientarnos en la vida.
Lo curioso es que, muchos años después, me he dado cuenta de que aquello tenía más profundidad de la que pensábamos.
Hoy, de alguna manera, estoy aplicando esa “celemetría” a esto de hacer bondad. O quizá mejor dicho: la celemetría es el modo en que entiendo el resultado de hacer bondad en la vida personal. No se trata solo de cumplir normas saludables, sino de hacerlo con cierto estilo, con intención, incluso —por qué no— con un poco de humor.
Eso fue lo que empecé a hacer.
Y lo sorprendente no fue solo mejorar físicamente, que también. Lo verdaderamente inesperado fue descubrir una forma de felicidad distinta. Más serena, más estable, menos dependiente de estímulos externos.
Hoy mi vida es más estructurada, más consciente. Sigo disfrutando de la cultura, quizá incluso más que antes, pero desde otro lugar. Con más atención, con más calma. Y con una sensación bastante clara de estar, por fin, en el sitio adecuado.
Por eso he decidido compartir esta experiencia.
No con ánimo de dar lecciones —no estoy en eso—, sino con la intención de contar, a mis amigos y a quien quiera leerlo, que cambiar es posible. Que incluso después de muchos años de hábitos poco saludables, el cuerpo y la mente responden. Y que, a veces, una situación difícil puede convertirse en el inicio de algo sorprendentemente bueno.
Pero hay también una intención adicional en todo esto.
Me gustaría ir contando, poco a poco, qué entiendo yo por ser “celemetrico”: qué hábitos, qué actitudes, qué pequeñas decisiones diarias pueden ayudarnos a vivir mejor. Y, al mismo tiempo, me gustaría pedir la ayuda de mis amigos —y de cualquiera que se sienta interpelado— para ir construyendo entre todos una especie de guía práctica, viva y compartida.
Una forma de entender la vida que nos sirva a todos.
Porque, en el fondo, esto no va de edad, sino de actitud. Me gusta pensar que este pequeño proyecto puede ayudar, sobre todo, a personas jóvenes de espíritu, tengan los años que tengan.
Si algo he aprendido es esto: cuidarse no es una obligación pesada, es una forma de libertad.Y, contra todo pronóstico, también una fuente de felicidad bastante extraordinaria. Quizá, al final, todo se reduzca a eso: hacer bondad… con un poco de celemetría.
Historia y Propósito de Celemetría
Tras una operación a corazón abierto, decidí transformar mi vida convirtiéndola en un ejemplo de sabiduría vital y disfrute real. En Celemetría comparto mis experiencias, aprendizajes y consejos para inspirar a otros a vivir más plenamente, sin complejidades excesivas ni falsas promesas.


Únete a Nuestra Comunidad Reflexiva
Celemetría invita a personas de alma joven y mente abierta a descubrir cómo hacer la vida más rica y significativa, mediante relatos honestos y prácticas saludables. Comparte tu viaje con nosotros en este espacio de crecimiento y serenidad.